Cambiante, innovador, visionario, ha sido llamado el camaleón del Rock, más por su imagen que por su enorme contribución al mundo de la música moderna. De Hippie fashion-a-Glitter-rocker- pasando por -glammer- terminando como -avant-garde- popper en los setenta. Puede atravesar el age-gap y formar parte de los Gender-Blenders que aportara la Onda Inglesa a principios de los 80, y tornarse de los favoritos en el MTV o el VH1 en la época cuando el video mató a la estrella del radio- transmisor y las canciones eran también, una cortita película de 3:30 minutos ó, de más de diez si se trataba de Michael Jackson.
Ése es David Jones (Bowie). No existe ninguna barrera y cuando comienza a sentirla, inmediatamente se convierte en algo asombroso: influenciado por la cultura asiática, le habla de tú a Buddha y hace el amor con una china; pero también puede hacerse polvo y salir en un elegante Armani en medio de un concierto masivo para recopilar fondos y alimentar ésa África que ingleses y franceses explotan por igual, con sus diamantes de sangre, el VIH propagado por la tradición de la ignorancia y la creencia de que quien lo porta, no es más que un ser impuro y que ha dejado a más de 18 millones de niños huérfanos, pobres y hambrientos en la hermosa y contrastante sabana.
Bowie nos ha llevado de la mano a un viaje espacial… al mundo industrial y techno si, de la mano con Brian Eno y nos guste o no, ha sido gran influyente en músicos de rock y géneros como el Punk, el New Wave, el Gótico, el New Romantic o la música electrónica. Pocos han logrado ese impacto en la industria, pues además de vender discos, es un genio, de ésos que hace unos 15 años no se ven en las listas del Billboard, la Rolling Stone (norteamericana), Spin o el NME.
Y como todo genio, sus inquietudes musicales, compositoras y extravagantes comenzaron a temprana edad. Tocando el sax en bandas comerciales, incluso compartiendo grupos con gente que iba perfilando como él, por decir Jimmy Page.
Internado en un monasterio Buddhista en Escocia, después regresaría a Londres a estudiar mímica y a formar su propio grupo de mimos, de ahí el grupo deparó en un grupo experimental de arte. A partir de ahí, lo demás es historia.
Trabajando con los mejores, o por lo menos, con los más populares: Marc Boland, T-Rex, Tony Visconti, Carlos Alomar, Brian Eno, Iggy Pop, Freddy Mercury (Queen), Mick Jagger, Steve Ray Vaughan, Nile Rodgers, Reeves Gabrels.
Más de una veintena de producciones musicales, cualquier cantidad de giras, algunos filmes ¿raros, extraños, churros? O lo que sea, hay gusto para todos, desde vampiros, hombres deformes, aliens o mutantes, felinos, hasta brujos seductores en sagas de tipo sajón, sí, todos interpretados por él.
A sus 63, Bowie sigue tan inquieto como hace 50 años cuando comenzó su carrera artística en un barrio pobre de Londres y a pesar de haber sido de los más famosos es quizá hoy día una reliquia oculta por el stardom de Lady Gaga, pero dicen que pocos son los elegidos para escuchar al Rey Camaleón.
Post Script: El cumpleaños de Bowie fue el pasado 8 de enero. Hoy 12 de diciembre, Elvis, cumpliría 75.
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