20.6.09

Él, nada habría creído


Si pienso en mi infancia, aparece siempre la misma imagen: Yo en la sala de la casa, frente a la chimenea, jugando al campamento con los hombres de acción de mi hermano y las barbies que tuve a temprana edad. De fondo musical, Los Beatles.
Los álbumes de “Please, Please me”, “A Hard Day’s nite”… y la rola que me remonta a ese día de vacaciones de invierno será siempre: Love me Do.
Los Beatles encierran tantas cosas en mi vida, sobre todo las relacionadas con mi papá. Veo fotos del grupo e inevitablemente me recuerdan a él y no se diga cuando escucho alguna rola, sobre todo de los early years y no puedo evitarlo. Mi memoria se va a mi infancia y a episodios con mi papá.
Y no es raro. Creo que fue su agrupación favorita. No sólo por la música, sino por toda la aportación cultural y artística que significó para la historia del mundo.
Arte, cine, literatura, música, películas… no hubo una sola rama que no fuese influenciada o experimentada por el cuarteto Liverpool.
“Mistery Tour” es otro de mis discos favoritos. Y cuando me comencé a clavar con la música, “Sargent Pepper’s Lonely’s Hearts Club Band” era repasado una y otra y otra vez todas las tardes después de comer, habrá sido entre 1982 y 1984.
Disfrutaba mucho – no sólo con los Beatles, sino con cualquier obra musical que atrae mi atención-, deshebrar la producción. Descubrir los adornos instrumentales, los efectos de post producción. La lírica y en el caso de los Beatles disfrutaba también el estilo de Lennon y la pronunciación tan británica de Mc Cartney.
“Yellow Submarine” fue la primera película que vi en un lugar público, en el CUC, mi hermano me había invitado y fue una tarde especial para mi, pues mi hermano me incluía en su vida adolescente.
Cuando Lennon fue asesinado, yo estaba en la recámara de mis papás. Era un domingo y estaba viendo la TV. Empezaba el noticiero de 60 Minutos, que conducía Juan Ruiz- Healy al lado de Talina Fernández. La cara seria de Ruiz-Healy y el pietaje que daba imagen a la noticia: Nueva York, el edificio Dakota y muchas luces de patrulla en la noche neoyorkina. Lloré. Lloré en silencio. Impactó mi memoria y apenas tenía nueve años.
Después, entre los 17 y los 20 años, John Lennon se volvió uno de mis músicos y personajes favoritos - ¿acaso lo reaccionaria, rebelde e idealista que soy, lo habré tomado prestado de él?- ;y sí, Mc Cartney me parecía nada más que un poser. Como a la mayoría, Ringo me parecía como el agua: incoloro, insaboro, invisible y George Harrison me era como el alma redimida del grupo, ¡se casó con una mexicana y adoraba vacacionar en Acapulco!
También de alguna manera a Harrison lo percibía como el más honesto o el más transparente de los cuatro -vaya, el que menos rollos con la vida tenía-. Él se limitaba a disfrutar tocando sus canciones que, la mayoría de las veces eran optimistas. Generalmente aparecía sonriendo o pensativo, pero siempre despedía alegría. Eso me gustaba.
“My Sweet Lord” me acompañó en algunas tardes de meditación e incluso me conmovió un sinfín de veces. “Here Comes The Sun” es una de las canciones más hermosas que hay en la historia del Rock: No pasa nada… todo está bien, ahí viene el sol.
“While My Guitar Gently Weeps”, en realidad no es una de mis favoritas. Me parece monótona y aburrida, sin embargo reconozco que la interpretación es bastante elocuente con el sentido de la rola.
Cuando aparecieron los Travelling Wilbury’s, justamente estaba yo en una etapa de búsqueda musical. La onda inglesa de los 80 ya no me llenaba y había aparecido el disco de The Joshua Tree de U2, que además coincidió con mi propia búsqueda espiritual y vital.
De alguna manera di con Dylan… algunas canciones de Tom Petty me gustaban y entre los sencillos del Joshua, di con Lou Reed, que al mismo tiempo me conectó con otros músicos y poco a poco di con Roy Orbison, cuya oscuridad me causaba ansiedad.
Así que cuando Petty, Dylan y Orbison se juntaron con Harrison, me pareció interesante, casi casi obvio, pues años antes había sucedido el concierto de Live Aid que fue como decir: Nosotros los músicos del mundo no tenemos broncas y somos felices dando algo de nosotros en bien del mundo. Quizá romántico, quizá verdadero.
Así pues ver a grandes personajes del rock juntarse era como divertido y The Travelling Wilbury’s no fue la excepción.
Después de eso y la trágica muerte de Roy Orbison (el hombre oscuro, de lentes y traje oscuro, de canciones melancólicas y guitarra nostálgica, murió dentro de su casa cuando ésta se incendiaba, PERO eso no es todo, años antes su esposa y su hijo habían muerto también víctimas de Hefesto), no volví a saber nada más de Harrison, sino hasta el invierno del 2001.
Ese año para mi fue intenso y trágico igual. a) Me divorcié. b) tuve un pleito legal con alguien que pensé era mi amigo. c) falleció mi papá, quien quizá ha sido la persona más importante de mi vida. d) Al Qaeda atentó VS las torres gemelas de NYC y se inició la guerra ilusa VS el terrorismo promovida por George W. Bush.
Un rayito de sol fue, el lanzamiento del CD de U2 “All that You Can´t Leave Behind” y ese tema de “It’s a Beautiful Day” apareció como un himno de esperanza ante tanto caos y casi al final del año, la muerte anunciada de Harrison por un tumor canceroso en el cerebro. Recuerdo que cuando supe eso, pensé que nada de lo sucedido ese año hubiera sido creíble para mi papá. Sobre todo el hecho que el país más poderoso y seguro del mundo, ya no lo era más y que era irónico que un Beatle muriera de esa manera, asociando el cáncer en el órgano vital que le dio rienda a crear esas canciones que nos han hecho felices o reflexivos a lo largo de todos estos años.
Hoy no puedo escuchar a los Beatles. No puedo porque si lo hago, la ráfaga de recuerdos me abruma y resquebraja. Y sin embargo apechugo y escucho “Love me Do” y pienso, vaya vaya, la canción que alguna vez escandalizó al mundo por ser tan propositiva “Ámame, hazlo”. Hoy día parece ser de lo más ingenuo y casi tonto que podamos escuchar, pero entre tanto reguetón y música sin sentido, se vuelve bello. Esa es la pequeña diferencia entre lo pasajero y lo clásico.

Fortino Ramírez ha comentado:
Me permito decirte que yo también comparto mucho recuerdos familiares con los Beatles, a mi hermana (RIP) le gustaba mucho y me enseñaba que decía la letra de sus canciones (me permito decir que gracias a eso mi inglés es relativamente bueno) y escuchábamos a la una de la tarde en una vieja estación de AM (790) un programa dedicado a esto señores….era rico y no es que lo extrañe o no pero era un momento familiar con mi hermana, ahora que lo pienso, me daba gusto que ella lo disfrutara tanto… cuando escucho a este cuarteto me acuerdo tanto de ella y no es que me arrepienta de haber sido mal hermano (no me arrepiento de nada….) pero creo que los recuerdos que ella tenga de mi pudiesen ser mejores…
Mientras tanto una rola de ellos que me gusta (óyelo, aunque llores, no es mala onda ni quiero que llores; pero ya es hora de sobreponerse…) - Fortino anexó "Michelle My Belle"-.
P.D. y yo creo que “mientras llora mi guitarra” es su mejor canción, gracias a George Harrison (a la par de “Otra chica”).

Let It Roll: The Best of George Harrison



Todo comenzó algún tiempo atrás en Liverpool, cuando George Harrison estudiaba afanosamente su guitarra al tiempo que admiraba y aprendía escuchando a Eddie Cochran, Duane Eddy, Chet Atkins, Buddy Holly o Carl Perkins. Poco a poco se perfiló melódico y refinado.
Cuando eres joven no mides las consecuencias de lo que haces y sigues solamente el instinto. Cuando Harrison se unió al proyecto musical con Paul Mc Cartney, John Lennon y Ringo Star, jamás imaginó que protagonizaría con ellos el fenómeno musical más grande en la historia sin fin: El nacimiento del Rock y, la beatlemania.
Ringo era el distraído y ausente. Harrison era el accesible y bromista. Lennon y Mc Cartney las estrellas del show.
Ser la guitarra líder de la banda más importante en la historia de la música contemporánea fue, a la vez una bendición y una maldición. Harrison podía crear y protagonizar solos largos, que, sin embargo serían eclipsados por el requinto de Lennon y, a pesar de ser un buen compositor, el puesto ya estaba cubierto por el “matrimonio” Mc Cartney- Lennon, por lo menos hasta el ’66.
En la trastienda de la fama, Harrison compuso un sinfín de canciones y se abrió a la experimentación. En su búsqueda también espiritual dio con la cítara, que se convertiría en su inseparable amiga.
Es tiempo para que sus compañeros lo tomen en cuenta y editen en un disco de los Beatles una primera canción de él: If I Needed Someone. Taxman y Love You Too vendrían después en el álbum Revolver.
Los Beatles dejan de hacer giras. Él se dedica a componer más y a perfeccionar su técnica de rasgueo, que se tornó más exquisita y suave, advirtiéndose en canciones como Here Comes the Sun, While My Guitar Gently Weeps y Something.
All Things Must Pass llega tras la rutputa de los Beatles, con My Sweet Lord como primer sencillo solista que llega a los primeros lugares de los charts. Después, el concierto para Bangladesh prensado en un álbum doble con la participación de otras luminarias como su eterno amigo y colega Eric Clapton.
Aunque las producciones de Harrison mantuvieron un perfil de éxito mediano y público limitado, logró atravesar una década completa. Tras el asesinato de John Lennon en enero de 1981, George Harrison editó el sencillo “All Those Years Ago”, como una especie de remembranza y despedida de los años juntos como The Beatles.
Durante los próximos años, el cine tocaría a su puerta convirtiéndose en productor e instituyendo su propia productora Handmade Films.
Es hasta 1987 que regresa al mundo musical con Cloud Nine y un cover muy sencillo pero bueno a la canción de Rudy Clark: Got My Mind Set on You.
Ser una leyenda viviente le da la oportunidad de unirse con un grupo de talentosos e igualmente legendarios músicos y formar a The Travelling Willbury’s, nomás haciendo línea con Bob Dylan, Tom Petty, Jeff Lynne y Roy Orbison y con ellos produjo dos álbumes muy buenos.
Después de algunas giras. Harrison se dedicó a la vida familiar, presentándose en público sólo cuando fuese necesario, normalmente en juicios de derechos de autor de los Beatles.
Cuando llegó la era digital, él aprovechó para hacer una re-masterización del disco All Things Must Pass, el cual promovió con una serie de entrevistas y después haría lo mismo con el resto de su catálogo musical.
Era sabido que Harrison padecía cáncer en la garganta, pero públicamente se ignoraba sobre un tumor inoperable en el cerebro que lo llevó a la muerte el 29 de noviembre del 2001. Mientras la re-edición digital tanto del audio como del video de Concert for Bangladesh veía de nuevo la luz en el mercado internacional.
Hasta este año, no había habido una colección musical que reuniera en una sola, absolutamente toda la producción de Harrison. Uno, porque ésta está dividida entre dos disqueras y dos, porque existían quince años entre un periodo y otro.
El próximo mes de junio, Capitol Récords sacará al mercado “Let it Roll: The Best of George Harrison” Presentando una recopilación bien balanceada entre las épocas de Abbey Road y Dark Horse, incluso vienen también sus participaciones con los Beatles: “Here Comes the Sun”, “Something” y “While my Guitar Gently Weeps”. Los temas han sufrido un poco de maquillaje digital, que resalta el trabajo de Jeff Lynne, pero no necesariamente mejora las producciones por Phil Spector y sin embargo, el disco en sí, es un placentero viaje musical a través del tiempo.

11.6.09

La mort des amants

Nous aurons des lits pleins d'odeurs légères,
Des divans profonds comme des tombeaux,
Et d'étranges fleurs sur des étagères,
Ecloses pour nous sous des cieux plus beaux.

Usant à l'envi leurs chaleurs dernières,
Nos deux coeurs seront deux vastes flambeaux,
Qui réfléchiront leurs doubles lumières
Dans nos deux esprits, ces miroirs jumeaux.

Un soir fait de rose et de bleu mystique,
Nous échangerons un éclair unique,
Comme un long sanglot, tout chargé d'adieux;

Et plus tard un Ange, entr'ouvrant les portes,
Viendra ranimer, fidèle et joyeux,
Les miroirs ternis et les flammes mortes.
- Charles Baudelaire.

Siento que es la mejor forma de decirte adiós.


Sobre esto, Fanny comentó:
Je suis allé au marché aux oiseaux
Et j'ai acheté des oiseaux
Pour toi
Mon amour
Je suis allé au marché aux fleurs
Et j'ai acheté des fleurs
Pour toi
Mon amour
Je suis allé au marché à la ferraille
Et j'ai acheté des chaînes
De lourdes chaînes
Pour toi
Mon amour
Et je suis allé au marché aux esclaves
Et je t'ai cherchée
Mais je ne t'ai pas trouvée
Mon amour"

-Jacques Prevert-

Este poema no se interpreta nada más se siente......