20.6.09

Let It Roll: The Best of George Harrison



Todo comenzó algún tiempo atrás en Liverpool, cuando George Harrison estudiaba afanosamente su guitarra al tiempo que admiraba y aprendía escuchando a Eddie Cochran, Duane Eddy, Chet Atkins, Buddy Holly o Carl Perkins. Poco a poco se perfiló melódico y refinado.
Cuando eres joven no mides las consecuencias de lo que haces y sigues solamente el instinto. Cuando Harrison se unió al proyecto musical con Paul Mc Cartney, John Lennon y Ringo Star, jamás imaginó que protagonizaría con ellos el fenómeno musical más grande en la historia sin fin: El nacimiento del Rock y, la beatlemania.
Ringo era el distraído y ausente. Harrison era el accesible y bromista. Lennon y Mc Cartney las estrellas del show.
Ser la guitarra líder de la banda más importante en la historia de la música contemporánea fue, a la vez una bendición y una maldición. Harrison podía crear y protagonizar solos largos, que, sin embargo serían eclipsados por el requinto de Lennon y, a pesar de ser un buen compositor, el puesto ya estaba cubierto por el “matrimonio” Mc Cartney- Lennon, por lo menos hasta el ’66.
En la trastienda de la fama, Harrison compuso un sinfín de canciones y se abrió a la experimentación. En su búsqueda también espiritual dio con la cítara, que se convertiría en su inseparable amiga.
Es tiempo para que sus compañeros lo tomen en cuenta y editen en un disco de los Beatles una primera canción de él: If I Needed Someone. Taxman y Love You Too vendrían después en el álbum Revolver.
Los Beatles dejan de hacer giras. Él se dedica a componer más y a perfeccionar su técnica de rasgueo, que se tornó más exquisita y suave, advirtiéndose en canciones como Here Comes the Sun, While My Guitar Gently Weeps y Something.
All Things Must Pass llega tras la rutputa de los Beatles, con My Sweet Lord como primer sencillo solista que llega a los primeros lugares de los charts. Después, el concierto para Bangladesh prensado en un álbum doble con la participación de otras luminarias como su eterno amigo y colega Eric Clapton.
Aunque las producciones de Harrison mantuvieron un perfil de éxito mediano y público limitado, logró atravesar una década completa. Tras el asesinato de John Lennon en enero de 1981, George Harrison editó el sencillo “All Those Years Ago”, como una especie de remembranza y despedida de los años juntos como The Beatles.
Durante los próximos años, el cine tocaría a su puerta convirtiéndose en productor e instituyendo su propia productora Handmade Films.
Es hasta 1987 que regresa al mundo musical con Cloud Nine y un cover muy sencillo pero bueno a la canción de Rudy Clark: Got My Mind Set on You.
Ser una leyenda viviente le da la oportunidad de unirse con un grupo de talentosos e igualmente legendarios músicos y formar a The Travelling Willbury’s, nomás haciendo línea con Bob Dylan, Tom Petty, Jeff Lynne y Roy Orbison y con ellos produjo dos álbumes muy buenos.
Después de algunas giras. Harrison se dedicó a la vida familiar, presentándose en público sólo cuando fuese necesario, normalmente en juicios de derechos de autor de los Beatles.
Cuando llegó la era digital, él aprovechó para hacer una re-masterización del disco All Things Must Pass, el cual promovió con una serie de entrevistas y después haría lo mismo con el resto de su catálogo musical.
Era sabido que Harrison padecía cáncer en la garganta, pero públicamente se ignoraba sobre un tumor inoperable en el cerebro que lo llevó a la muerte el 29 de noviembre del 2001. Mientras la re-edición digital tanto del audio como del video de Concert for Bangladesh veía de nuevo la luz en el mercado internacional.
Hasta este año, no había habido una colección musical que reuniera en una sola, absolutamente toda la producción de Harrison. Uno, porque ésta está dividida entre dos disqueras y dos, porque existían quince años entre un periodo y otro.
El próximo mes de junio, Capitol Récords sacará al mercado “Let it Roll: The Best of George Harrison” Presentando una recopilación bien balanceada entre las épocas de Abbey Road y Dark Horse, incluso vienen también sus participaciones con los Beatles: “Here Comes the Sun”, “Something” y “While my Guitar Gently Weeps”. Los temas han sufrido un poco de maquillaje digital, que resalta el trabajo de Jeff Lynne, pero no necesariamente mejora las producciones por Phil Spector y sin embargo, el disco en sí, es un placentero viaje musical a través del tiempo.

No hay comentarios.: