El poema se lo regalé a mi mamá un domingo en la mañana, justo después de haberlo terminado.
¿Habrá sido mi mamá la verdadera influencia e inspiración en mi inquietud por escribir?
Mi papá siempre intentó convencernos a mi hermano y a mí a dedicarnos de alguna manera a las artes plásticas. Modo en el cual él podía plasmar cosas obvias y cosas que no lo eran tanto. Inclinado hacia el Arte Abstracto, manejó de forma excelsa la composición, el color. El mensaje.
Para él, cada pintura no tenía una sola interpretación que acaso fuera la suya propia, sino, la interpretación totalmente subjetiva de quien observara su mundo imaginario de tintas, carbones, fabrianos y agua.
Mi mamá era más reservada en su arte. Ella leía muy temprano por las mañanas. Una hora antes de levantarnos para ir a la escuela.
Recuerdo que los nombres comunes en su mundo eran Shakespeare, Homero y Nitzche. A veces por las noches, en lugar de cuentos, me contaba las historias de La Ileada o pasajes de Otelo.
Mientras papá creaba en su estudio, mamá lo hacía en su escritorio. Antes, entonces, en la Olympia moderna que papá le compró en Liverpool y la cual llegó hasta las tierras de Baja California Sur donde se perdió tras el caos familiar.
Montones de hojas blancas serían tipeadas. Montones de hojas tipeadas serían violentamente extraídas del riel de la máquina, para ser re leídas, revisadas, borradas, tachadas, sobre escritas y rescritas.
Miles de hojas que habrían querido ser libros editados en papel bond o acaso revolución e impresos en off-set están hoy día guardadas en una bolsa, dentro de una caja de recuerdos.
Esperan ser rescatadas y al parecer será el mundo virtual del internet el cual se abra para mostrarlas al mundo, eso si me tomo el tiempo de transcribirlos.
Mi hermano tiene otra bolsa con más material inédito de ella, que desea se convierta en libros o en imágenes de videos que él pueda producir.
Mi mamá escribía prosa y poesía. Motivada por mi papá, participó en varios concursos de CONACULTA, SEP, y algunas editoriales en México, sin lograr algún reconocimiento.
En 1986 participó en el concurso “Fiesta del Reencuentro de la Poesía Latinoamericana” que organizó la Fundación Grive en Buenos Aires, Argentina; en honor a Alfonsina Storni y Alicia Mureu de Justo. Ahí, mi mamá obtuvo el primer lugar por el poema “Contrasentido”.
Después de haber ganado el premio y haber publicado un par de poemas más dentro de una recopilación de poesía del Mundo –editada toda en Inglés-, dejó de escribir, un poco desencantada de la competencia del mundo editorial, un poco desalentada por la muerte de su madre, mi abuela; en noviembre de 1995. Un poco peleada con la tecnología que no comprende. Hoy me tomo el tiempo de reproducir el escrito que le favoreció el reconocimiento en otro país que no fue el suyo.
Contrasentido
Sigo mis pasos en el pasado,
Veo detrás hacía el futuro
Todo es el caos; nada incierto
No existe paz, no hay descanso,
Y entre tinieblas vago sangrando
Un mal letal que se acrecienta
¡humanidad!, ¡humanidad!
Raza y espíritu, no eres sagrado
Nadie te adora, ni rinde cultos
Te consideran falsa, poco certera
Y la injusticia a ti va de la mano.
Del Derecho Romano no has estudiado
Internacionalmente te has burlado
Y en tus errores no éticos desciendes
Ante un abismo tal, que te me pierdes.
Abismo no tanto de incertidumbre,
De violencia y vejaciones
Es tal la oscuridad que ni mentiras
Pueden borrar o aminorar la herida.
Tú humanidad, total y absurda
Haz vituperado el nombre con tal grandeza
Que en su magnitud es multitud de chusma
De ignominia y de ignorancia;
Que se asemeja más bien a Belcebú.
Y sin fisonomía nos muestra
Sólo putrefacción, olvido, inercia
Del crimen, del homicidio justificado
Y diariamente evaporado ante
Metralla incrédula que ha perforado
El espacio sideral de la galaxia
Donde el capitalismo firme se ha adueñado.
En el confín del horizonte ya no hay luz
Y los rayos del sol ya no penetran,
Muere la tierra, la vegetación, los animales
Y desolados perecemos irremediablemente
En la impotencia de un razonamiento digno
Sin existencia.
Del color de los hombres haces mofa
Y de sus religiones un baluarte de congoja
Tendido sin distancia ni infinito
Siguiendo no otra filosofía que el poder
Y el perder el mundo en el desacato
De esa voluntad que por vivir parece
Inconsciente por hambre y sin calma
La fiebre de tu enfermedad,
Se hace en el alma.
Yacimientos de minerales y petróleo
Fósil riqueza de la entraña
Que para nadie es, y sí es todo lodo;
Donde tragando vamos
La desesperación del odio.
Y nuestros semejantes sin herencia
Pertenecen a las computadoras y a las naves
Que sin especio navegando van entre la muerte.
Muertos que renacen, fetos implantados
Detección en placenta.
Semen de genios almacenado.
Terrorismo que es evolución en el progreso.
¡Dónde la civilización y el ser humano!
Que ante todo es dios, gravemente amenazado
Dónde, dónde pregunto yo, estoy aislado?
Y busco alrededor
Donde los corazones de plástico y
Principales vísceras que son ingerto
Sin planeación previa, sí programados
Para robots de androide e invidentes.
Huevos de probeta y juventud lunática
Que en el tiempo dejaron de perecer a sus ancestros
Y que en este apocalipsis con aire de moderno
La misma actitud es invariable.
La muerte, la guerra, la peste, el hambre
Que ha hecho de la tierra
Su dominio entre los mismos huesos
De los que hoy se llaman todavía mortales.
Inocencia de los niños
Que adultos inconscientes hacen la guerra
Y viejos mutilados:
Misiles táctiles que devorando la vida
Acelerados, sembrando a su paso
La cosecha de sabios con salario
Que han dejado la cimiente
De la ciencia en el silencio perpetrado
Y día con día hacen de nosotros todos
y cada uno un epitafio.
Aún así, yo me pregunto si las estrellas
Desaparecerán entre el éter
O ¿deberé decir, entre el uranio?
De la era atómica, de radiaciones esparcidas
De rayos láser que penetran taladrando

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