Alexander Christopher McCandless es un chico de una buena familia americana que recién se gradúa de la Universidad de Emory, Atlanta en los Estados Unidos, se divorcia de sus amigos, familia y posesiones en busca de una sabiduría espiritual más profunda y convivencia con la más pura naturaleza.
Además de donar los $25 mil dólares que había ahorrado para continuar sus estudios en Leyes en Harvard, abandona a su hermana que lo admira y adora y a sus padres. En un afán de que nadie lo encontrará, se cambia el nombre y a bordo de su Datsun setentero que a duras penas jala, emprende el camino al oeste en dirección a Alaska- su tierra prometida. El carro se vara en el desierto de Arizona y desde ahí recurre a sus pies, a los trenes y al dedo como métodos de transportación. En el ínterin se detiene en algunos estados americanos e incluso cruza la frontera para experimentar la delicia de Kayakear en el Mar de Cortés o Golfo de México. Chambea en Mac Donald’s y en un granero de maíz para seguirse moviendo a su destino. Conoce a un par de hippies que se convierten en su familia adoptiva y transforma la solitaria vida de un viudo que supera los 70 años.
Pasa hambre, frío, cansancio y decepción a lo largo del camino. Ha transcurrido ya un año y su familia no sabe nada de él y comienzan a temer lo peor.
Con un soundtrack contemplativo compuesto por Eddie Vedder. La película “Into The Wild” está dirigida por Sean Penn y es una emotiva, aleccionadora y sí, inspiradora versión del libro escrito por Jon Krakauer sobre la historia no ficticia de Alexander McCandless.
Con Emile Hirsch (Third Rock from the Sun, The Dangerous Life of the Altar Boys, The Emperor Club). William Hurt, Marcia Gay y Jena Malone. La excelente cinematografía de Éric Gautier y la atinada composición de Vedder, así como un magnifico score a cargo de Michael Brook y Kaki King.
El trabajo de Penn como director resulta harto interesante al lograr un personaje con una gran viveza espiritual quien está en busca del significado real de la vida. Contrario a sus filmes oscuros y depresivos anteriores- y aún buenos-.
Logra plasmar los motivos dolorosos y la rebelión por no hacer lo que los demás esperan de él que impulsaron a McCandless a comenzar este viaje con un solo y asombroso final.
Hirsch no actúa, se deja ser y esto resalta aún más el espíritu genuino de la historia. El personaje conmueve y su jornada afecta a la audiencia de la misma forma en que Alexander toca las entrañas de quienes trató a lo largo de su vida. Finalmente encuentra la respuesta a su pregunta sobre qué es la felicidad real. Como una tragedia griega, pero en lugar de dejarnos con un sabor devastador, uno mismo se libera, disfrutando de una vida bien vivida por el personaje principal.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario