Retomo la lectura de las "Aguasfuertes" de Roberto Arlt. El segundo tomo que compila gran parte de sus obras literarias. El primero se dedica a sus novelas: El Juguete Rabioso, Los Siete Locos, Amor Brujo... etc. De ése debo confesar que no he podido leer una sola obra. Comienzo a leerla, pero nunca la termino... en fin. Creo que las Aguafuertes son mi verdadero fuerte.
Dusfruto mucho su forma irónica y sagaz de fotografiar a la sociedad argentina de los años 30. Disfruto recordar por sus palabras mi propia vivencia en la Argentina justo a comienzos del siglo XXI; y, acaso sea mi propio cambio o transformación personal en los últimos dos años que, me da una nueva visión de lo que Arlt escribe.
Buenos Aires está cargado de una extraña nostalgia y en algunos lugares, sobre todo el centro, pareciera que el reloj de detuvo y no pasó más. Por ejemplo, los cafetines que hay por todos lados, con las máquinas cafeteras de vapor, todas italianas que sacan el café, el verdadero café como Dios manda: con la espumita marrón, como el mismo Arlt lo narra en su tan partícular narración del "Café capuccino", que no es más que un soplo de café... una ilusión. Ciertamente.
No puedo reproducir exactamente su sagacidad al querer plasmar la experiencia de leerlo, pero sí puedo compartir mi experiencia inolvidable de haberme encontrado con esa recopilación de obras. La obra la encontré en la librería Lozano en Av. Corrientes en Buenos Aires. Tomé el libro de las aguasfuertes que alguien en San Martín me había recomendado y lo hojeé... pasé como 20 mins. deliverando si comprarlos o no... salí de la librería sintiendo esa emoción que uno siente cuando ha dado con una joya, con un ser partícular. Caminé por Corrientes hasta Montevideo, donde vivía yo... pensando... pregúntandome.. sabiendo que si no compraba la obra, me iba a arrepentir toda mi vida. Acá en México Arlt no es muy conocido, acaso por El Juguete Rabioso, pero sus aguafuertes... sería imposible imaginar encontrarlas en alguna librería prestigiosa acá.
Tres días pasé sin decidirme, hasta ese medio día previo a volar con dirección a Panamá. Pasé a Lozano... compré los dos tomos con la decisión tomada... pasé a la cafetería de esta librería y con la compañía del "cortadito" en la mesa, comencé a leer.
Arlt me acompañó en la travesía de regreso a México, en la espera de la salida del avión de Ezeiza a Panamá. Estuvo conmigo en los días de llovizna y bochorno panameños... caminando conmigo por el hermoso malecón de ese puerto y llevandome a los brazos de Morfeo cada noche. También se subió conmigo en el vuelo de Panamá- México City. Sin Arlt no hubiese resistido la espera del reencuentro con mi hermanito Tomás, pues el avión aterrizó en tieera azteca a las 3:30am... mi hermano llegó por mi DOCE horas después.
Dormité con Arlt en la sala de espera... desayuné con las aguasfuertes en el Wings del Aeropuerto... y finalmente con Arlt en las manos, perdida en sus narraciones, llegó mi hermano por mi...
Arlt me acompañó también en el vuelo que me llevaría de vuelta a limbolandia: La Paz, BCS. y me acompañó durante las semanas de acoplamiento en esa ciudad del norte mexicano. Después lo dejé, algo en el calor sudcaliforniano me hizo hacerlo a un lado.
En realidad las aguafuertes pueden leerse y releerse y volverse a leer tantas veces sea necesario... uno encuentra algo ameno, algo reflexivo, algo lleno de ironia y sarcasmo fino, cada que abre el libro. Y pasa de las aguafuertes porteñas, las gallegas, las asturianas y hasta las que escribió en Egipto... Algunas incluso se publicaron acá en México en esa época.
Buscando una lectura que me alimentara el alma lo tomé y comencé a leerlo, sin un órden, solo buscando los títulos que me dijeran algo y vaya que lo disfruté (aunque mi mamá, mi hijo y el güero se hayan sentido completamente desplazados). Valió la pena.
Hoy leí el principio mientras refaccionaba el mofle de mi auto que a últimas me ha dado tantos ataques taquicárdicos... hoy contemplamos los negocios extraños por los que alguien hace su vida honorable. Los estanques donde se arreglaban muñecas... y me quedo como suspendida en el tiempo, un tiempo extraño que unifica la Argentina de Arlt de los 30 y mis recuerdos vividos en los ultimos años. No sé si sólo sean algunas cosas ligeras, pero esas cosas partículares de ese país siguen siendo parte del paisaje.